"Escuchame bien muchacho, yo no escogi cambiarte los pañales. Asi que por que no vuelves a la academia y le das un buen pellizco en el culo a tu profesora de humanidad. Quiza se enamore de ti y podreis formar un hogar precioso con un par de niños que os despierten a media noche berreando como cerdos pidiendo comida y luego se caguen en los pañales mientras intentais echar el polvo de sabado noche sobre las sabanas apergaminadas por las babas que va soltando el perro en la cama mientras se frota con tus piernas intentando participar en el calor familiar." Vivancos, Vivancos III